Sí al Selfie

Todos lo sabemos: está de moda. Pero, a pesar de la polémica que le ronda, a mí me parece bien, y ahora os explico por qué.

El Selfie o “autofoto”, como yo lo denominaba anteriormente, nació con la fotografía. Es cierto que el autorretrato data de mucho antes (estamos viendo constantemente al cuadro de Las Meninas como un ejemplo de selfie colectivo o “usfie”). Pero en este post me voy a centrar solo en el acto de autorretratarse con una cámara fotográfica.

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Autorretrato realizado por el soldado Thomas Charles Richmond Baker en 1917
 

Antiguamente, si querías aparecer en la foto, no quedaba más remedio que hacértela con ayuda de un espejo, o como bien están haciendo estos señores, dirigiendo la cámara hacia ellos mismos.

Selfie ByronEste es el primer selfie de la historia que se conoce. Está protagonizado por un grupo de empresarios de la compañía Byron en 1920. Hay que destacar que las dos fotografías no corresponden al mismo momento.
 

Sin embargo, al inventar los temporizadores, los fotógrafos consiguieron abandonar durante unos segundos la cámara y situarse en el espacio a retratar. Así se ha hecho siempre que hemos querido hacer una foto en grupo o salir nosotros mismos.

Pero… y aquí es donde viene el quid de la cuestión. ¿Y si no te fiabas de dejar la cámara sola, con su trípode, en medio de la calle mientras hacías la foto? ¿Y si algún desalmado que se ofrecía a hacerte la foto salía corriendo con tu cámara o peor aún, tu smartphone? Así considero que nacieron los selfies. Ante la reserva de dejarle tu preciado aparato-toma-fotos a algún desconocido. Volviendo a los orígenes obviando la invención del temporizador.

Felfie

Este caso es de los más justificables, ¡no le vas a dejar tu móvil a una vaca! Atención que en el ámbito agrícola se denomina “felfie” (de farmer (granjero + selfie). Haz click aquí para ir a la fuente de la foto.
 

Después, como sabemos, se ha convertido en un fenómeno mundial donde mostrar tu mejor cara y mucha gente se está obsesionando con salir guapa a todas horas -no estoy a favor de eso, que conste en acta, todo con moderación :p -.

Al margen de ese tema, un selfie aporta tranquilidad a su autor, ya que se puede repetir mil veces hasta que quede content@ con el resultado. Pídele a alguien de la calle que te repita una foto más de dos veces, ya veréis que cara pone. Seguro que la “duck face” (cara de pato) pero cabreada.

Lo que más me gusta es que con el selfie obtienes un buen resultado basado, sobre todo, en tu insistencia por que salga bien.

Además, gracias a plataformas como Instagram (en la que por cierto, ¡ya estamos!) muchas personas están interesándose por el arte de la fotografía. Cada vez van un poquito más allá, y conocen trucos de iluminación, puntos de vista etc. Aquí tenéis un artículo con consejos un pelín más técnicos para haceros un buen selfie. Ya me diréis qué os parece. 🙂

2 Comments

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